jueves, 25 de julio de 2013

PSICOONCOLOGÍA



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El cáncer como una enfermedad terminal,  desde el momento del diagnóstico trae consigo grandes consecuencias no sólo de la salud física,  también en el aspecto social, económico y psicológico del paciente y sus familiares.  Iras, incertidumbres, frustraciones, ansiedad, depresión, son entre otras, parte de las secuelas emocionales comúnmente asociadas a la patología. Es por esto que surge la Psicooncología como un área a nivel científico que atiende las necesidades psicológicas en los pacientes de cáncer

La Psicooncología es una rama de la Psicología Clínica, cuya práctica tiene como toda rama de la psicología  parámetros normativos que la rigen, para que ésta pueda lograr su cometido de la manera más efectiva a aquellos que requieran de sus bondades.

Un psicooncólogo debe haber estudiado previamente la psicología clínica, y contar con la documentación necesaria exigida por cada país para el ejercicio de la profesión. Es un psicólogo, no un médico, por lo que no se espera de éste que recurra a técnicas médicas para las cuáles no ha sido entrenado o que traspasan el quehacer psicológico a un campo más médico.

El trabajo de un psicooncólogo se realiza dentro de un equipo multidisciplinario que incluye a los oncólogos, enfermeros, nutriólogos y fisiólogos. La función  del psicooncólogo no es sinónimo de la función del oncólogo, y menos (aunque traten un mismo mal) de la función psiquiátrica, cuya alternativa terapéutica para los síntomas emocionales es recurrir a los psicofármacos. De pasar estas fronteras científicas un psicooncólogo pondría en riesgo la vida de un paciente, que aunque padezca una enfermedad términal, sigue vivo.

Pareciera ya innecesario después de un diagnóstico de cáncer la intervención exitosa de un profesional en la salud mental, sin embargo dentro de este padecimiento, el psicooncólogo se lanza a producir mediante métodos psicológicos una mejor calidad en la vida del paciente con cáncer, lo cual es posible gracias a las técnicas de relajación, a la musicoterapia, la desensibilización sistemática, a las técnicas de autocontrol, de autoseguridad, a las terapias de pareja, terapia familiar, técnica de autoimagen positiva y otras más, que se utilizan adaptándose a la problemática que enfrenta un paciente de cáncer.

El psicólogo especialista en los pacientes con cáncer, hace un voto de confidencialidad, que implica mantener en absoluto silencio las informaciones personales de su paciente, obtenidas durante su trabajo, a excepción de contar con su aprobación y  consentimiento, o que de saberse la información dependa la vida del paciente, o que éste último ponga en riesgo la vida de los demás.

La confidencialidad, inspira la confianza necesaria para que un paciente se abra al trabajo de su terapeuta, además de que proporciona el debido respeto a la integridad humana del paciente de cáncer.


En su práctica, el psicooncólogo debe velar en todo momento para que se cumplan y se mantengan los derechos humanos en sus pacientes. Estando dispuesto a denunciar torturas o prácticas médicas con intenciones claramente homicidas por ejemplo, o cualquier otra situación que implique una violación a la integridad humana.

Las normas, los valores, y las ciencias dan importancia al bienestar de los pacientes con cáncer, y la práctica de estos depende de la virtud del profesional para ejercerlos.







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